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El Gato con botas

Charles Perrault

gato con un sombrero y calzando unas botas.

Cierto molinero dejó al morir, para que sus tres hijos se los repartieran equitativamente, su molino, su asno y un gato juguetón y travieso que había conseguido alejar de allí a los ratones.

Y cuando llegó el momento del reparto, el mayor de los hermanos, que se llamaba Juan, dijo a los otros dos:

—Como soy el mayor, el molino me corresponde a mí.

Y sin aguardar la conformidad de los otros, se quedó con el molino.

El más pequeño nada dijo. Acostumbrado a no replicar nunca a sus mayores, guardó silencio y esperó que la suerte y Pedro, su segundo hermano, decidieran.

—Me parece — dijo el otro hermano — que si el molino ha correspondido a Juan, a mi me pertenece el asno. Por consiguiente, lo considero mío desde este momento.

Y dicho y hecho: montó en el jumento, le golpeó en el anca con una vara, y se alejó del molino.

El más pequeño de los hermanos hizo un gesto de desaliento cuando se vio solo. Es decir, solo no, porque el gato estaba a su lado y hacia él dirigió su vista como diciendo: «¿Y qué haré yo ahora?» Sin embargo, como el pequeño animal pareció mirarlo como dándole a entender que no lo abandonaría, exclamó en voz alta:

—¡Vaya con lo poco que me dejan mis hermanos! Juan podrá ganarse la vida honradamente trabajando en el molino; Pedro tampoco pasará necesidad teniendo el asno; pero yo, a menos que me coma el gato y venda luego su piel, no sé qué podré hacer para no morirme de hambre.

Fuente original: Cuentos de Perrault, 2001
Ilustraciones: Renier Quer (Réquer).

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