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El canoso y sus dos pretendientes

Esopo

Un hombre ya canoso tenía dos pretendientes, una joven y otra más vieja. Apenada la de mayor edad de tratar con un hombre más joven que ella, cada vez que él la visitaba le quitaba los cabellos negros. A su vez la más joven, no queriendo tener por amante a un hombre viejo, le arrancaba los cabellos canos.
Con esto sucedió que el hombre, pelado alternativamente por una y por la otra, se quedó completamente calvo.

MORALEJA: Lo que mal se distribuye, mal se retribuye.