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El Soldado de madera

Enrique Pérez Díaz

un niño levantando en su mano a un soldado de madera

Es el día de su cumpleaños y a Javi le regalan un soldado.
Cuando pasaban cerca de las tiendas, le pidió a mamá alguno de los tantos que había en las vidrieras.
Los vio de plomo pintado en muchos colores y también plásticos o de goma.
Con sus uniformes hacían recordar las guerras del mundo de antaño y también las contiendas de galaxias lejanas.
A Javi le hubiera ilusionado poderlos comprar todos, mas se conformaba con uno solo para jugar a las guerras.
Por eso, al llegar el esperado día de sus diez años, mamá le dice:
––Aquí tienes tu regalo. Es lo que tanto deseas.
–– ¿Los soldaditos? –pregunta Javi sin poderlo creer.
Sabe que en casa no abunda el dinero, que los precios andan en el cielo y todo aquello que a diario hablan los mayores.
–– ¿Cuál es, mamá? ¿Aquel pirata grande? ¿Acaso el cacique apache? No me digas que el Rey de los Animales o un Power Ranger... –suspira esperanzado.
––Ninguno de esos, querido. No entristezcas, pero el dinero lo gasté en cosas que son más necesarias...
Por un momento, una sombra brilla sobre la frente de Javi. Mamá la disipa enseguida:
––Javi, se trata de un soldado muy especial.

Ilustraciones: Renier Quer (Réquer).

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