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Cuentos para dormir

Luis Rafael

A mis hijos Luis Onelio y Rafael Felipe,
que inspiraron estos cuentos

La rana y los dos mosquitos

Una rana salió de su piedra y se puso a cantar:
—Crua crua
Un mosquito pasó cerca de ella zumbando:
—Zumz zumz
La rana estiró el cuello y
—¡Up! –se lo tragó.
El mosquito, que era muy distraído, siguió su vuelo como si nada.
—Zumz zumz –zumbaba viajando por el estómago oscuro.
—Crua zumz crua zumz –dijo la rana y se percató de que el mosquito no la dejaría cantar a gusto.
“¿Cómo me libro de él?”, pensó.
Y tuvo una idea brillante...
—Crua zumz crua zumz –decía saltando hasta el charco más próximo.
Acercándose al agua, la rana abrió su gran boca y
—Glu glu glu glu glu glu –no paró hasta secar el charco.
—Glu zumz glu zumz –zumbaba el mosquito a punto de ahogarse dentro de la barriga de la rana.
Pero tuvo una idea brillante...
—Glu zumz, ¡pic!
Clavó su aguijón en el estómago inundado.
—¡Ay, crua!
Tanto tanto dolió su picada, que la rana orinó toda el agua...
—Zumz zumz –zumbó el mosquito su victoria, volando cómodamente dentro de la barriga de la rana.
Pero ella estaba furiosa, así que
—¡Up! –se tragó a una mosquita que por allí pasaba.
—Zimz zimz –zumbó la mosquita dentro del estómago de la rana.
—Zumz zumz –respondió el mosquito, alegrándose de tener compañía.
—Crua crua zimz zum –protestó la rana— ¡Es el colmo! Ni cantar como debo me dejan estos mosquitos majaderos.
Y comenzó a saltar para que los mosquitos se callaran.
Pero la mosquita tuvo una idea brillante...
—Zimz zimz –susurró al oído de su amigo el mosquito.
—¡Zumz zumz! –aprobó él, entusiasmado con el plan de su compañera.
Cuando la rana estaba más concentrada de su salto, imaginando que era una gran acróbata...
—¡Pic!
—¡Pic!
Al mismo tiempo la picaron los dos mosquitos.
—¡¡Ay, crua!!
Tanto tanto dolió la doble picada que una corriente gaseosa, apestosa y sonora, escapó del estómago de la rana... Y con ella los dos mosquitos.
—Zumz zumz. ¡Al fin libres! –dijo el mosquito.
—Zimz zimz –zumbó alegremente la mosquita.
Y se fueron volando juntos como novios.
—Crua crua. ¡Nunca más me como un mosquito! –dijo la rana y siguió su camino, saltando y croando de lo más feliz.

Ilustraciones: Renier Quer (Réquer).

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