Logo UNICEF. Enlace al sitio. Abre en ventana aparte.




La Princesa picarilla

Charles Perrault

Próximo a emprender un largo viaje, cierto rey se dispuso a poner todas sus cosas en orden. Pensaba estar largo tiempo ausente del reino y deseaba que todo mar­chase a la perfección mientras él faltase. Conociendo la capacidad y honradez de sus ministros, poco le preocupaban los problemas de gobierno; pero en cambio, le hacía pensar mucho el problema que significaba su familia. Viudo desde hacía varios años, tenía tres hijas, pero sólo una, la menor, le merecía confianza. Y no es que las dos mayores fuesen malas, sino que a causa de su torpeza, a veces hacían cosas que no debían hacer. Por ellas temía ausentarse.

Como no quería establecer diferencias entre las princesas, hizo llamar a las tres. La más pequeña, por su vivacidad e inteligencia, era conocida por Picarilla; la mediana era una muchacha charlatana e incapaz de guardar un secreto, defecto que había dado lugar a que la llamasen Parlanchina; la mayor, llevaba con justicia el mote de Perezosa.

El rey había meditado largamente lo que había de decirles, de manera que cuando estuvieron ante él, entregó a cada una un huso de cristal que le había dado una hada, y les habló así:

—Viéndome obligado a ausentarme, quiero que nin­guna de vosotras se vea expuesta a peligros. Desde luego confío en que sabréis portaros como es debido, pero así y todo, os ruego que conservéis hasta mi regreso este huso de cristal y que lo cuidéis mucho, pues cualquier cosa inconveniente que hagáis dará lugar a que se rom­pa. Además, permaneceréis encerradas en una torre de la que no debéis salir por ninguna causa.

Fuente original: Cuentos de Perrault, 2001.
Ilustraciones: Renier Quer (Réquer)
Cotejo de obra: Leonid Torres Hebra.

Real Time Web Analytics
Estadisticas Gratis