Logo UNICEF. Enlace al sitio. Abre en ventana aparte.




Las Hadas

Charles Perrault

una niña con un cantaro en las manos y un hada

Hace muchos años vivía en una lejana ciudad una viuda que tenía dos hijas. Era la mayor el vivo retrato de su madre, a tal punto que, conociendo a una podía decirse que se conocía a ambas; tan mala y sin gracia era la madre como su hija mayor, razón por la cual eran poco queridas y estimadas.

Por el contrario, la menor, verdadero retrato de su padre en nobleza y bondad, era una hermosísima joven a quien apreciaban todos en mérito a sus buenas cualidades. Pero como es corriente que apreciemos más a quien más se nos parece, la mujer del cuento quería perdidamente a la mayor de sus hijas; en cambio, aborrecía a la pequeña, a la cual sometía a toda clase de humillaciones, desde ocuparla en las tareas más fati­gosas del hogar, hasta obligarla a comer sola en la cocina y dormir, también sola, en un cuarto apartado.

Entre los trabajos que le había impuesto, se contaba el de tener que ir dos veces al día, una por la mañana y otra por la tarde, con un pesado cántaro a buscar agua a una fuente que se hallaba cerca del bosque.

Era largo el camino, pero la buena niña no sólo no se quejaba, sino que iba a cumplir su tarea cantando alegremente. Una mañana que, como de costumbre, estaba junto a la fuente aguardando que se llenara el cántaro, vio que por el camino se aproximaba con mucho esfuerzo una anciana, quien, al llegar junto a la niña, le pidió cariñosamente que le diera de beber.

Fuente original: Cuentos de Perrault, 2001.
Ilustraciones: Renier Quer (Réquer)
Cotejo de obra: Leonid Torres Hebra.

Real Time Web Analytics
Estadisticas Gratis