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Mi Poesía

José Martí

Muy fiera y caprichosa es la Poesía,
A decírselo vengo al pueblo honrado:
Lo denuncio por fiera. Yo la sirvo
Con toda honestidad; no la maltrato;
No la llamo a deshora cuando duerme,
Quieta, soñando, de mi amor cansada,
Pidiendo para mí fuerzas al cielo;
No la pinto de gualda y amaranto
Como aquesos poetas; no le estrujo
En un talle de hierro el franco seno;
Ni el cabello a la brisa desparcido
Con retóricos abalorios le cojo;
No, no la pongo en lindas vasijas
Que morirían; sino la vierto al mundo
A que cree y fecunde, y ruede y crezca
Libre cual las semillas por el viento.
Eso sí: cuido mucho de que sea
Claro el aire en su torno; musicales
—Puro su lecho y limpio surtido—
Los rasos que la amparan en el sueño
Y limpios y aromados sus vestidos.—
Cuando va a la ciudad, mi Poesía
Me vuelve herida toda, el ojo seco
Y como de enajenado, las mejillas
Como hundidas, de asombro: los dos labios
Gruesos, blandos, manchados; una que otra
Luta de cieno, en ambas manos puras,
Y el corazón, por bajo el pecho roto
Como un cesto de ortigas encendido:
Así de la ciudad me vuelve siempre:
Mas con el aire de los campos cura
Bajo del cielo en la serena noche
Un bálsamo que cierra las heridas.
¡Arriba oh corazón!, ¿quién dijo muerte?

Fuente original: Ismaelillo. Versos libres. Versos sencillos, 1999.
Ilustraciones: Renier Quer (Réquer)
Cotejo de obra: Leonid Torres Hebra.