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Sólo para animales con cuernos

Anónimo

Aunque el elefante, como usted sabe, no tiene cuernos, una vez dio una fiesta "sólo para animales con cuernos". En verdad, nadie sabía por qué, con la excepción de su esposa, porque antes de mandar las invitaciones, le dijo:
—Si sólo invitamos a animales con cuernos, no tendremos que entretener al león y a la leona. ¡Cómo desprecio a esa orgullosa pareja! Si ellos no hubieran estado aquí, yo hubiera sido electo rey de la selva, y tú, querida, hubieras sido mi reina.
La liebre, por supuesto, no fue invitada, porque no tenía cuernos, pero como hacía mucho tiempo que no iba a una fiesta, decidió colarse en la que ofrecía el elefante. Cogiendo un viejo par de cuernos de antílope que hacía tiempo estaban tirados en el lugar, se los fijó firmemente a la cabeza con cera de abejas, riendo con deleite a medida que observaba su gracioso reflejo en las tranquilas aguas del estanque. Y se alejó saltando rumbo a la fiesta.
Allí estaban todos los animales con cuernos —la gacela, el búfalo, el impala, el kudu, el rinoceronte, el antílope—, todos ellos con sus esposas, las que admiraban los adornos de cabeza de sus esposos, que trotaban y se pavoneaban como si fueran las estrellas de un desfile de modas. Cuando un gnu negro comentó lo raro que parecía que el elefante, que no tiene cuernos, diera una fiesta para los animales con cuernos, se le oyó decir al bondadoso toro kudu:
—Pero sus colmillos son en realidad cuernos que crecen de arriba hacia abajo, ¿no lo son acaso?

Era una fiesta maravillosa, con bastantes manjares que comer —arbustos, bayas, frutas, jugosa hierba en pequeñas pilas, y las raíces aromáticas más finas. Y había tanta cerveza, tanta, que todo el que vio a la liebre con cuernos pensó que era una especie exótica de cabra. De hecho, cuando el rinoceronte le preguntó de dónde venía, añadiendo que nunca había visto antes un animal tan fantástico, la liebre replicó que venía desde Burundi a visitar esos lugares y que en realidad era el último sobreviviente de su tribu.

Fuente original: Diez cuentos africanos, 2003.
Recopilador: Forbes Stuart.
Cotejo de obra: Leonid Torres Hebra.