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Pancho Carapacho

Julio Crespo Francisco

El señor Pancho Carapacho es lo que se llama una jicotea voluntariosa. Desde hacía mucho tiempo se le había metido entre ceja y ceja la idea de hacerse artista, y desde entonces no lo olvidó un momento. Algunos de sus amigos trataban de aconsejarlo:

—Amigo Pancho, con ese cuerpo y esa calma nunca triunfarás en el arte —le decía doña Lechuza.

—Para ser artista no basta con tener el cuerpo bonito —contestaba Pancho, y añadía—: Hace falta algo más que eso.

Y como al señor Carapacho no le gustaba discutir por gusto, salía del arroyo y se iba a caminar por los campos. Porque si alguna ventaja tiene ser jicotea, esto de andar por el agua como un submarino o por tierra como un buen caminante, es una de ellas.

Así, andando entre yerbas y piedras, iba el señor Carapacho conversando con Paloma Rabiche o con don Camaleón o con su amigo preferido el señor Caracol. Porque Pancho, además de incansable, era una jicotea que sabía por lo menos seis idiomas: el de los pájaros, el de los peces y hasta el de las lagartijas, que según dicen hablan un idioma muy difícil de aprender.

El asunto era que varios amigos de Pancho le decían más o menos lo mismo: —Eso de ser artista es muy complicado.

—Yo usted me quitaba esa idea de la cabeza —aconsejaba otro.

Pancho no se ponía de mal humor cuando así le decían, aunque siempre les contestaba que lo había pensado bien, que con su trabajo y con su esfuerzo se haría artista más tarde o más temprano.

Del arroyo a los campos y de los campos al arroyo seguía viviendo la jicotea, cuando cierto día se encontró con el señor Caracol:

—Buenos días, Pancho. Hace varias horas que anclo en su busca.

—Pues usted dirá qué se le ofrece, amigo mío. —Nada especial —contestó Caracol—, sólo que he visto un circo no lejos de aquí, y como usted sigue con el deseo de hacerse artista, pensé que a lo mejor allí le dan trabajo.

Pancho se puso muy contento al oír aquella noticia; le dio las gracias a su amigo y hacia allá se fue a toda la velocidad que le permitían sus cortas patas. Cuando llegó, se presentó ante el director del circo y le dijo:

—Mi nombre es Pancho Carapacho Duro y me gustaría trabajar como artista de este circo.

Fuente original: Pancho Carapacho, 2000.
Ilustraciones: Luís Castro Enjamio.
Cotejo de obra: Janet Rayneri Matínez.
Digitalizado por: Daleinys Yisel Pérez Echevarria.
Editor: Janet Rayneri Matínez.
Especialista: Dayana Castillo de la Torre.
Colaboración: Biblioteca Provincial Rubén Martínez Villena (Sancti Spíritus)

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