Logo UNICEF. Enlace al sitio. Abre en ventana aparte.




Cuentos Africanos

Anónimo

La madre loca

Hace mucho, mucho tiempo, vivían en una aldea dos mujeres jóvenes que no habían tenido la suerte de tener hijos. Había un dicho según el cual «una mujer sin hijos era una fuente de desgracias para la aldea».

Un día, una señora vieja golpeó a su puerta para pedir comida. Las mujeres jóvenes la recibieron con mucha amabilidad y le dieron de comer y ropa para vestirse. Después de comer, y extrañada por el silencio y la ausencia de voces infantiles, la anciana les preguntó: —¿Dónde están sus hijos? —Nosotras no tenemos hijos, y por eso, para no causar desgracias a la aldea, nos pasamos el día fuera del pueblo. Entonces, la señora les dijo: —Yo tengo una medicina para tener hijos, pero después de haber dado a luz, la madre se vuelve loca.

Una de las mujeres le contestó que aunque ella enfermase sería feliz por haber dejado un niño o una niña en la tierra. En cambio, la segunda le dijo que no quería enloquecer por un hijo. La señora vieja dio la medicina solo a la que se lo pidió.

Algunos años más tarde la señora vieja regresó al pueblo y se encontró a las dos mujeres jóvenes. La que no había querido la medicina le dijo: «Tú nos dijiste que quien tomara la medicina se volvería loca, pero mi hermana la tomó, tuvo una hija y no enfermó». Y la anciana le respondió: «Volverse loca no quería decir que se convertiría en una persona que anduviera rasgándose las ropas o que se pasara todo el día mirando las nubes como si paseara por el aire; lo que yo quise decir es que una mujer que da a luz a un niño o a una niña estará obligada a gritar todo el tiempo, no parará de reír, llorará por la criatura, le pegará, la amará… Eso es ser madre y volverse loca.

Fuente original: Cuentos Africanos, 2004.
Colaboración: Editorial Gente Nueva.

Real Time Web Analytics
Estadisticas Gratis