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Tom Sawyer, detective

Mark Twain

Por extraños que puedan parecer los incidentes que forman esta narración, no los he inventado, sino que son hechos reales tomados de un juicio criminal sueco, incluso la confesión pública del acusado; únicamente he cambiado los personajes, transportado las escenas a Norteamérica y añadido algunos detalles, pero solo un par de ellos son importantes.
MARK TWAIN

CAPÍTULO PRIMERO

Invitación a Tom y Huck

Fue en la primavera siguiente, después de haber liberado entre Tom Sawyer y yo al esclavo Jim, quien, por haber huido, estaba encadenado en Arkansas, en la finca de Silas, el tío de Tom. El hielo se derretía y se aproximaba ya el tiempo de andar descalzo. Más tarde llegaría la época de las canicas; luego, el boliche, la peonza, los aros y cometas… Y, por último, iríamos a nadar. Se pone uno triste mirando hacia adelante y viendo cuánto falta todavía para el verano. Sí; eso lo hace a uno suspirar y ponerse pensativo, y andar por lugares solitarios, en los montes o por el bosque. Se contempla el gran Mississippi a distancia, donde los troncos de los árboles se ven lejanos y borrosos, y todo parece tan distante, quieto y solemne, que lleva a pensar en que aquellos a quienes se ha amado han muerto, y casi se desea morir también para terminar de una vez.

¿Saben lo que es eso? Pues una especie de fiebre primaveral. Cuando se padece, no se sabe bien lo que se desea, pero duele el corazón de tanto anhelo. Querría uno marcharse, apartarse de las cosas viejas y aburridas que se ven a diario y de las cuales se está harto; contemplar algo nuevo. Vagar lejos, por países extraños, donde todo es misterioso y romántico. Pero si no se puede realizar, se contenta uno con bastante menos: con ir a cualquier parte uno se conformaría.

Quedamos en que Tom y yo padecíamos fiebre de primavera. Con todo, no había que pensar en que Tom se marchara, porque, como él mismo decía, tía Polly no le permitía faltar a la escuela y andar vagabundeando como en el verano. Así, pues, un día en que estábamos bastante aburridos hablando de esto y sentados en los escalones de la puerta, salió la tía Polly llevando una carta en la mano.

—Tom —dijo—, vas a tener que preparar tu equipaje y marcharte a Arkansas. Tu tía Sally te reclama.

Fuente original: Tom Sawyer, detective, 2004.
Colaboración: Editorial Gente Nueva.

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