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Empezar de cero

Freddy Laffita López

A Fabricio Antonio y Sergio, por haber nacido.

En el principio, los dioses
eran enanos. El sol
era un tímido farol
que no alumbraba. Feroces
dragones eran las voces
del trueno. Pero un buen día
nació el verso. ¡Sí, traía
en su pico la inocencia!
Y dio a los dioses la ciencia
del sueño y la fantasía.

Quiero un caballo ligero,
ni dulce ni muy amargo,
con un relincho tan largo
que sirva de sonajero.
De chocolate prefiero
el sabor de su galope.
Que el dulcero me lo arrope
con merengue hasta las crines
y se convierta en violines
cuando la lengua me tope.

El pan es como un juguete
que se come. ¡Cómo juega
el muy bribón y se entrega
y en mi estómago se mete!
Mucho antes de las siete
ya está despierto, sin ley.
Sueña que es un gran mamey
de harina, sueña que canta,
y hasta sueña que le encanta
desayunar como un Rey.

Fuente original: Empezar de cero, 2006.
Ilustraciones: Alexander Lecusay.
Colaboración: Biblioteca Provincial José Martí (Las Tunas)