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Tin Marín cascabelero

Alicia Barita Piñón

A Marión, Maño, Ranniel
y demás niños y niñas:
duendecillos dueños de la risa.
A Lisset porque tiene el poder
de mostrarse niña ante mis ojos.

Donde la brisa y el mar
repican sus cascabeles
y llegan olas —corceles
cristalinos— a trotar,
cierta vez pude notar
poco a poco (con empeño)
un panorama risueño,
de múltiples travesuras,
peripecias y aventuras.

¿Será realidad o ensueño?

Aunque todo ocurrió tal como dicen los versos de lo página anterior, todavía no logro adivinar si la música del mar me transportó al mundo de la ensoñación o si la brisa, en realidad, me contó sobre los animales marinos. Les confieso, que buscando una respuesta convincente, utilicé todos los recursos a mi alcance, incluso, estas palabras infalibles:

Tin Marín de dos pingué cucara macara títere fue...

y sólo conseguí quedar más confundida. Tal vez, para este caso tan especial el Tin Marín necesita una palabra clave. Y como ya le di vueltas y vueltas a esa idea, voy a intentar (quizás acierte) con Tin Marín cascabelero.

Fuente original: Tin Marín cascabelero, 2009.
Ilustraciones:Jorge Alberto Vázquez Téllez.
Colaboración: Biblioteca Provincial José Martí (Las Tunas)